Hay visitas que solo cumplen con el expediente y hay tardes que dejan huella en el césped. La de este último entrenamiento del sénior femenino del Unión Molinense perteneció, sin duda, a las segundas.
El Concejal de Deportes de Molina de Segura, Carlos Perelló, hizo un alto en su agenda para bajar al barro —o más bien al verde— y presenciar de primera mano cómo se forja el talento de nuestro equipo de Tercera Federación. Lejos de la frialdad de los despachos, el edil saltó al campo para compartir sonrisas, momentos cómicos y posar en una foto de familia que refleja la unión absoluta entre la institución municipal y nuestro club.
Perelló no escatimó en palabras de aliento para las jugadoras, destacando el orgullo que supone para todo el municipio verlas competir cada fin de semana defendiendo el escudo por toda la región.
«El esfuerzo, la disciplina y el fútbol que hay en este vestuario son el mejor escaparate deportivo para Molina de Segura», vino a transmitir el concejal durante su charla con la plantilla.
Pero el gran titular de la tarde saltó cuando el propio edil lanzó un reto al vestuario: no solo prometió ser un habitual en la grada esta temporada, sino que se comprometió formalmente a vestirse de corto y completar una sesión de entrenamiento entera a las órdenes del cuerpo técnico. Un desafío en toda regla que las chicas aceptaron entre risas y aplausos, advirtiéndole —eso sí— que la intensidad táctica y física de la categoría no perdona a nadie.
El ambiente festivo y cercano de la visita reafirma el excelente momento que vive la sección femenina del Unión Molinense. La presencia de Perelló supone un chute de energía extra para afrontar los próximos compromisos ligueros y demuestra que el fútbol femenino en Molina no solo tiene presente, sino que camina a pasos agigantados hacia un futuro brillante.
¡Que vaya preparando las botas el concejal, porque este equipo no regala ni un solo balón!
